lunes, 7 de octubre de 2024

¡¡UFF!! ¡¡QUÉ VIAJE!!

 


He tenido que dejar pasar unos días para poder volver aquí a contaros lo que ha supuesto para mí hacer este viaje. Poder vivir esta experiencia, estar en estos lugares tan emblemáticos desde el punto de vista de la Historia y el Arte, ha sido un sueño. No es que no me lo esperara, pero sí que ha superado todas mis expectativas. Esta mañana me acordaba de aquella vez, durante el viaje de fin de curso de COU a Italia, cuando un religioso (creo que era jesuita) nos hizo de guía a un grupo de chavales y chavalas de 18 años a las catacumbas de Roma. Yo ya era y sigo siendo una atea irredenta, pero es que me imaginé con tanta fuerza lo que debía de ocurrir allí, que el señor al darse cuenta de que 'algo me pasaba' me cogió la mano y así la tuvo hasta que salimos de la visita. Parece ser que he cambiado poco :) aunque no me ha hecho falta asistencia esta vez, lo que no ha evitado que haya hecho muchas visitas enteras con la boca abierta como una boba. 

La foto de arriba puede que sea la primera imagen de este viaje, al margen de la confusión del aeropuerto y el traslado al barco, etc. Ese primer madrugón, recorrer las calles de barrios en las afueras de Luxor donde algunas personas empezaban su día (aún de noche, tras el primer rezo), la pobreza tan evidente, la vida cotidiana de muchos de los habitantes de este enorme país. Después, bajar del autobús en el Valle de los Reyes con las primeras luces del día le daba a todo un tinte de irrealidad. Las explicaciones de nuestro guía, tan pausado, tan ecuánime, tan interesado en la exposición de lo que se sabe con certeza y lo que son teorías sin demostrar... Y por fin, poder entrar en la tumba de Tutankamón y estar en un momento solos dos de mis compañeros del grupo y yo... esto no pensé que pudiera ocurrir, la verdad. Por cierto, menos más que allí las normas son muy laxas en general porque me dí cuenta de que no había comprado la entrada para Tutankamon cuando ya había pasado el torno (veis cómo andaba yo medio boba!!). Sin problemas, me acompañó el guía, me dejaron salir, compré la entrada y volví a entrar. Supongo que en otra época o incluso un poco más tarde, con un enjambre de personas, no habría sido posible, o sí??



Ante la única figura pintada de Hatshepsut os cuento cómo me llamó la atención el respeto a los hechos conocidos con el que nos contó su historia nuestro guía y el sensacionalismo (incluso la latente misoginia) con la que eran abrumados otros grupos. Y eso que nosotros sólo éramos conscientes de esto con los que hablaban español, mientras que cualquier monumento era la Torre de Babel. 


Otra curiosidad que encontré en todas partes es la integración de la modernidad con los vestigios milenarios. Si os fijáis, en la mitad de esa ladera inhóspita, hay una puerta que corresponde a una tumba de algún noble. 

En esta foto el exceso de luz no permite apreciarlo bien, pero el fondo es verde. Este contraste es constante mientras las visitas siguen el cauce del Nilo. Las tierras fértiles de sus orillas acaban abruptamente en el desierto más despiadado. También fue un primer contacto con la relación del tamaño de todo aquí. Hay tanto espacio que no me extraña que tendieran a la megalomanía. 




Aquí se ve mejor




Ahora soy consciente de que para ver la Esfinge de Hatshepsut me va a tocar ir a Museo Metropolitano de Nueva York. Vaya tela.

Ahí al fondo se ve una construcción que, si bien es gigante, no corresponde a la época faraónica sino que le llaman La casa de los holandeses o La casa de los arqueólogos. No parece que se privaran de absolutamente nada, no?




 No hay nada que me motive más que ser consciente de mi ignorancia mientras aprendo. Con la cantidad de información que me he traído... y no sé NADA!!!

Madre mía!! todo esto es medio día.... queréis que os cuente más??






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